De la actividad física a las lesiones degenerativas
Quienes practican actividades de alto impacto pueden presentar lesiones deportivas que aceleran el deterioro. Es común encontrar que una lesión de ligamentos mal atendida o una lesión de menisco previa derivan en un desgaste prematuro. Asimismo, procesos inflamatorios como la tendinitis o la bursitis crónica pueden alterar la biomecánica, aumentando la fricción ósea. En pacientes con antecedentes de lesiones traumáticas, como fracturas o luxaciones, el riesgo de desarrollar daño en el cartílago es significativamente mayor si la alineación original no se restauró adecuadamente.